
Todos los números: los secretos de las plataformas que cambiaron la forma en que los argentinos compran comida
Para algunos, es un impulso a las ventas. Para otros, la posibilidad de evitar “perder” el tiempo en el supermercado o la cocina. Para muchos, la posibilidad de sumar ingresos complementarios y...
Para algunos, es un impulso a las ventas. Para otros, la posibilidad de evitar “perder” el tiempo en el supermercado o la cocina. Para muchos, la posibilidad de sumar ingresos complementarios y la expectativa incluso de superar, en un mes, el monto de un salario promedio en la Argentina.
Es la radiografía del universo de las apps de delivery, un negocio que desembarcó hace años en la Argentina de la mano de firmas extranjeras, tuvo un boom dinamizador en la pandemia y hoy quedó con dos grandes jugadores (Rappi, de Colombia; Pedidosya, de Uruguay) que se reparten el mercado. Inicialmente concentrado en las ventas de restaurantes, la expansión de este segmento sumó nuevos rubros (heladerías, supermercados, farmacias, productos de almacén) y cambió los hábitos de consumo de miles de argentinos.
En el país, el rubro comida preparada concentra la mayor parte de los pedidos a través de las aplicaciones de delivery, según un reciente informe presentado por la empresa colombiana, realizado por la consultora Quiddity entre 1500 personas de diferentes ciudades del país. Según ese relevamiento, cuatro de cada cinco usuarios de apps lo hacen para comprar comida preparada.
“La hamburguesa es el producto número uno indiscutido. Después vienen la pizza y el helado. La Argentina es el país con más penetración de venta de helado per cápita de América Latina. Y es notable la elasticidad de su demanda”, agrega Astrid Mirkin, VP de Markets de Rappi para Hispanoamérica, en referencia a que, al plantearse promociones para esta categoría, sus ventas se incrementan, independientemente de la época del año.
Otros de los rubros elegidos son las bebidas (“las alcohólicas son más relevantes, con picos por la noche”, dice Mirkin), los productos de almacén, la categoría farmacia y los alimentos frescos. Ese escenario marca una diferencia con los rubros top del comercio electrónico tradicional, hegemonizado por segmentos como indumentaria, tecnología, electrodomésticos o pasajes turísticos.
Según el informe, a su vez, tres de cada 10 tuvieron en estas plataformas su primera experiencia con el comercio electrónico. “Como tienen un ticket más bajo, las aplicaciones de delivery generan más confianza en el usuario. Es más fácil animarse a pedir una pizza que comprar un lavarropas. Y eso genera un consumidor más maduro que después se traslada a otras plataformas de ecommerce”, explica Federico Cabral, director de la unidad de Restaurantes de Rappi para Argentina y Uruguay.
Para las empresas, también representan un espacio para potenciar su negocio. De acuerdo con el informe de Quiddity, un 90% de los encuestados dijo haber conocido locales nuevos a través de las apps, y un 60% agregó que decidió visitarlos personalmente.
A la hora de explicar por qué eligen este tipo de herramientas para sus consumos cotidianos, un 61% de los encuestados dijo que elige las apps para “darse un gusto” con alguna comida o consumo en diferentes horas del día. En tanto, un 54% dijo que las usa cuando “no quiere salir o no tiene tiempo”, mientras que un 40% privilegia las diferentes modalidades de pago disponibles.
Cuatro de cada diez usuarios en la Argentina reconoce utilizar apps para comprar al menos una vez por semana, mientras que el 42% siguiente las usa entre una y tres veces por mes. Según cuentan en Rappi, los usuarios más intensivos en la plataforma llegan a realizar 50 compras por mes. Es decir, casi dos operaciones al día.
El otro punto del negocio involucra a los repartidores. En Rappi detallan que tiene 400 empleados en las diferentes áreas de negocio, y que cuentan con 20.000 repartidores que realizaron al menos una orden en los últimos treinta días. La proyección de la empresa es que, por mes, hay al menos 5000 repartidores nuevos que descargan la aplicación.
Según datos de la empresa, el dos de cada tres repartidores, que trabajan bajo el régimen de monotributista, combinan ese trabajo con otra actividad, y lo hacen como mecanismo para sumar nuevos ingresos. En concreto, el 50% trabaja menos de 20 horas a la semana en la aplicación, con ingresos variables según el tiempo y la cantidad de pedidos concretados. No obstante, proyectan que un repartidor que trabaje ocho horas diarias cinco días a la semana puede facturar $250.000 por mes.