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Presidente en el escenario: ¿Cercanía con la gente o rol institucional en debate?

La presencia de Javier Milei en shows como el de Fátima Florez en Mar del Plata y el Festival de Jesús María generó deferentes repercusiones apoyos y críticas. ¿Cómo se percibe esto en La Rioja?

La participación del presidente Javier Milei en eventos culturales y espectáculos masivos volvió a generar debate en la opinión pública, luego de sus recientes apariciones tanto en Mar del Plata como en el Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María, dos escenarios de fuerte identidad popular.

En la ciudad balnearia, el mandatario asistió al espectáculo de Fátima Florez en el Teatro Roxy y sorprendió al público al subir al escenario para compartir un momento artístico con la humorista. La escena fue celebrada por gran parte de los presentes, con aplausos y expresiones de entusiasmo, y rápidamente se viralizó en redes sociales, aunque en las mismas redes se reflejó que quien estaban fuera de la sala, lo despidieron al Presidente con gritos y abucheos.

Días antes, Milei había participado del Festival de Jesús María, uno de los encuentros folklóricos más importantes del país. Allí fue recibido por autoridades locales y, ante miles de personas, compartió el escenario con el cantante Oscar “Chaqueño” Palavecino, con quien interpretó una canción folklórica. El gesto fue ovacionado por el público y generó un fuerte impacto mediático.

Las apariciones no pasaron desapercibidas. Mientras una parte de la sociedad valoró el contacto directo del presidente con expresiones culturales populares, otros sectores plantearon interrogantes sobre los límites entre el rol institucional y la participación en estos espectáculos; sugiriendo que, la mala situación económica se debe a las impericias del Presidente de La Nación, el cual al criterio de algunos debería estar trabajando en solucionarlos en vez de cantar en show populares. Incluso, en el ámbito del folklore, se abrió un debate que derivó en cuestionamientos internos dentro de organizaciones tradicionalistas.

Más allá de las opiniones contrapuestas, lo cierto es que las imágenes muestran a un público que responde con agrado y entusiasmo y otro que protesta incluso con agravios por la situación económica, en estos contextos alejados del formato político tradicional, donde la figura presidencial se mezcla con escenarios culturales y festivos.

En este marco, la pregunta queda abierta y atraviesa también a la sociedad riojana es: ¿Le parece bien o mal que el Presidente participe de este tipo de eventos? ¿Es una forma válida de cercanía con la gente o cree que el cargo requiere mantener mayor esfuerzo en solucionar los problemas del país?

El debate está planteado y, como suele ocurrir con las expresiones populares, la respuesta no es única, sino tan diversa como las miradas de quienes observan estas escenas desde distintos puntos del país.

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