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¿Qué comemos en Semana Santa?

¿Aún no sabes qué cocinar esta Semana Santa? No te pierdas detalle de este especial con 6 sorprendentes y facilísimas recetas

En América, tras la alegría del Carnaval, nos inundamos con el fervor y la espiritualidad de la Semana Santa. Cuaresma es ayuno y conversión. Es tiempo de preparación para la celebración de la Semana Santa.

En toda América Latina se vive intensamente las costumbres, ceremonias y gastronomía típica de cada país. Penitentes, vía crucis, y nazarenos se hacen notar en esta importante festividad religiosa en la que se rememora la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.

Las recetas saladas al igual que los postres de Semana Santa son las más exclusivas del año,  ¿Aún no sabes qué cocinar esta Semana Santa? No te pierdas detalle de este especial.

1 Patatas viudas a la riojana, un manjar

Se llaman ‘viudas’ por la ausencia de carne, y se elaboran como unas patatas a la riojana normales. Los ingredientes necesarios son 1 kilo de patatas, medio pimiento y media cebolla, dos dientes de ajo, pimentón, aceite, sal y una hoja de laurel. La elaboración es muy sencilla: se trocean las patatas cascándolas, es decir, dejando que la rotura final de cada trozo sea a mano; se pica la cebolla, el pimiento y el ajo y se doran en una cazuela. Cuando estén algo hechas, se añaden las patatas y se rehogan. Se añade el pimentón y la sal y se cubren con agua dejándolas cocer aproximadamente unos 40 minutos, con una hoja de laurel para que le de algo más de sabor. Una vez listas se añade un poco más de pimentón y un chorrito de aceite de oliva antes de servir. Es un plato típico de Semana Santa porque resulta muy económico y ligero, pero aporta también ingredientes muy saciantes.

2 Torrijas, el postre perfecto

Los ingredientes necesarios son: una barra de pan duro, 1 litro de leche, 3 huevos, un limón, 2 ramitas de canela, aceite de oliva, canela molida y azúcar. La preparación es muy sencilla: se hierve la leche con una rama de canela y la corteza del limón, cuando esté hirviendo se retira y se pasa por un colador. El pan se corta en rodajas gorditas y se extiende en una fuente en la que se verterá la leche (cuando esté fría) hasta cubrirlas por completo. Cuando las rebanadas de pan estén bien empapadas se retiran y se pasan por el huevo batido y se fríen en aceite abundante. Antes de servir, se escurren bien en papel absorbente y se rebozan bien en una mezcla de azúcar y canela.

3 Hornazo, un clásico para pecar

Los ingredientes básicos son harina, levadura de panadería, leche, agua, azúcar, aceite, manteca, huevo y sal para la masa y lomo, chorizo, panceta y huevo para el relleno. Tras obtener una masa homogénea, se debe tapar media hora dentro de un bol para que aumente su tamaño. Después, dividimos la masa en dos y de cada parte retiramos un poco que irá destinado a hacer las rejas que decoran la parte superior. Estiramos ambas partes y sobre la base colocamos lomo, chorizo y jamón y si se desea, huevo cocido. Tapamos con la otra parte y colocamos la rejilla característica que podemos hacer con tiras finas de masa y un cuchillo. Pintamos con huevo batido la masa para que se dore y ¡al horno! El resultado está muy rico, contundente y se conserva varios días.

4 Buñuelos de viento, una dulce tradición

Uno de sus puntos fuertes es que lleva ingredientes que se suelen tener en casa para elaborar postres: harina, agua, aceite, leche, azúcar, levadura, huevos, una pizca de sal y mantequilla. Nos ponemos manos a la obra mezclando primero la harina con la levadura mientras en una olla ponemos a hervir un cuarto de litro de agua con la mantequilla, la corteza de un limón y sal. Añadimos la harina y obtendremos una masa espesa que pondremos a reposar fuera del fuego cinco minutos. A continuación, añadimos cuatro huevos, de uno en uno, mezclando toda la masa de cada vez. Ya solamente nos queda hacer bolitas de masa y freírlas en abundante aceite caliente. Al igual que con las torrijas, los buñuelos se colocan sobre papel absorbente y se pasan por azúcar antes de que se enfríen. En algunos lugares es habitual rellenarlos de nata o de crema pastelera pero solos también están deliciosos.

5 Montaditos de calabacín, setas y queso… mmm

Precalienta el horno. Retira la corteza a las rebanadas de pan de molde y dale forma redondeada, fríe el pan por los 2 lados. Reserva el pan y cuela el aceite y resérvalo también. Pica las cebollas, póchalas a fuego suave, sazona y reserva. Corta 8 rodajas de calabacín y cocínalas por los 2 lados en la misma sartén. Ahí mismo, cocina las setas por los dos lados. Sazona y condimenta con el diente de ajo y reserva. Para hacer la vinagreta, pela y pica el tomate y colócalo en un cuenco. Vierte vinagre, aceite, las semillas de amapola y sazona. Mezcla bien y reserva.

Prepara los montaditos: coloca una rebanada de pan en la base, encima 2 setas, un poco de cebolla caramelizada, media loncha de queso y otro trozo de calabacín. Encima otras 2 setas, más cebolla y termina con otra media loncha de queso. Ensarta un palo de brocheta en cada montadito para que no se deshagan. Hornea a 180º C durante 5 minutos. Sirve los montaditos y rocía con la vinagreta.

6 Bacalao al pil pil, la tradición hecha comida

Se elabora de todas las formas posibles, una de las recetas más tradicionales para estos días: el bacalao al pil pil. Su elaboración es sencilla. Como ingredientes se necesitan: 2 trozos de bacalao (es la temporada de este pez, por lo que los precios resultan más económicos); 5 dientes de ajo, media guindilla (o 2 cayenas) y aceite de oliva virgen extra. Se rehogan los ajos en una sartén y se apartan, se hace lo mismo con la guindilla troceada en cuatro partes. En el mismo aceite, se cocina el bacalao previamente desalado, cuatro minutos por cada lado, comenzando por la zona en la que tenga piel. Después de haberlo rehogado, el bacalao habrá soltado una gelatina que flotará sobre el aceite. Se separa la gelatina del aceite y se reserva. Es el momento de elaborar la salsa: se vierte la gelatina poco a poco con un colador en una cazuela grande y se remueve; después se añade un poco de aceite y se echa el resto de la gelatina de bacalao, esperando a que se haga una salsa espesa. Cuando esté lista se añaden los trozos de bacalao y se calientan bien.

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