Pollo relleno de Navidad: la receta clásica que nunca falla
Pollo relleno, esta Receta clásica es infalible y perfecta para cualquier ocasión especial, uno de esos platos que se quedan en la memoria
Pollo relleno, esta Receta clásica es infalible y perfecta para cualquier ocasión especial, uno de esos platos que se quedan en la memoria y se ganan un hueco en el recetario familiar como icono tradicional.
Ingredientes (Para 12 personas aproximadamente)
- Pollo deshuesado por completo 1.5 kg
- Pechuga de pollo picada 500 g
- Lomo de cerdo picado 500 g
- Jamón serrano picado 250 g
- Pan rallado 35 g
- Huevos 2
- Caldo de pollo concentrado en pastilla o cubo 1
- Orejones 50 g
- Uvas pasas sultanas 50 g
- Pedro Ximénez 30 ml
- Canela molida 3 g
- Sal
- Pimienta negra molida
- Mantequilla en pomada o fundida 20 g
- Cava 200 ml
Paso a paso:
Precalentamos el horno a 200º C. En un recipiente hondo preparamos la farsa o relleno. Mezclamos la pechuga de pollo picada, el lomo de cerdo picado, el jamón serrano picado, el pan rallado, los huevos batidos, la pastilla de caldo desmenuzada, los orejones picados, las pasas sultanas, el Pedro Ximénez o coñac, la canela, un pellizco de pimienta negra molida y una cucharadita de sal.
Abrimos el pollo por la parte inferior e introducimos el relleno poco a poco, llenando las cavidades de las alas y las patas con cuidado para no desgarrar la carne ni la piel. Cosemos la apertura con aguja e hilo para que no se salga el relleno. Untamos el pollo con mantequilla fundida por todos lados, salpimentamos generosamente y lo colocamos en una bandeja de horno forrada con papel de aluminio ligeramente engrasado.
Asamos en el horno durante 2 horas cubierto con una lámina de papel de aluminio. Transcurrida la primera hora, regamos el pollo con el cava y retiramos el papel de aluminio. Durante la última hora de horno el pollo se puede dorar en exceso, así que conviene estar atentos por si hay que cubrirlo de nuevo con el papel.
Después del tiempo de horno retiramos la bandeja y dejamos atemperar durante una hora, mínimo, antes de cortar y servir. Mejor si lo dejamos dos o tres, incluso de un día para otro. El pollo relleno toma cuerpo con el reposo y resulta más fácil de cortar en frío. Servimos con los jugos del asado, que espesamos calentando a fuego suave, removiendo sin parar, con una cucharadita de harina de maíz.
